Dr Gabriel Ogaya Pinies
Hospital General Universitario Gregorio Marañón
Lyx Urología
Durante las últimas dos décadas, la cirugía robótica ha transformado profundamente la práctica urológica moderna. Lo que comenzó como una innovación tecnológica reservada para unos pocos centros altamente especializados se ha convertido progresivamente en el estándar asistencial para un gran número de procedimientos. La capacidad de combinar visión tridimensional de alta definición, precisión y ergonomía ha redefinido no solo nuestra forma de operar, pero también nuestra manera de enseñar, aprender, de organizar los servicios quirúrgicos y hasta de entender la anatomía.
La expansión global de la cirugía robótica ha sido extraordinaria. La magnitud alcanzada por la cirugía robótica queda reflejada en los datos más recientes de Intuitive Surgical. Solo durante 2025 se realizaron más de 3,1 millones de procedimientos con sistemas da Vinci en todo el mundo, respaldados por algo más de 11.000 robots y más de 20 millones de pacientes tratados desde la introducción de la plataforma. Estas cifras, ya de por sí extraordinarias, adquieren aún mayor relevancia si consideramos que reflejan únicamente la actividad de una sola compañía, aunque sea la líder indiscutible del sector, no incluyen los procedimientos realizados con otras plataformas robóticas actualmente en expansión, como Hugo RAS, Toumai, Versius entre tantos otras.
En España, nos encontramos en un momento especialmente interesante. La consolidación de plataformas robóticas en hospitales públicos y privados, junto con la aparición de nuevos robots, abre una etapa marcada por la competencia tecnológica, la innovación y potencialmente, una mayor accesibilidad.
Al mismo tiempo, el futuro de la cirugía robótica ya no podrá entenderse sin conceptos como inteligencia artificial, análisis de datos intraoperatorios o telecirugía. La integración progresiva de sistemas de asistencia inteligente, realidad aumentada, retroalimentación háptica y redes de conexión cada vez más rápidas, permitirá realizar cirugías más precisas, más reproducibles y más colaborativas. En los próximos años veremos cómo la frontera entre tecnología y acto quirúrgico será cada vez más difusa, dando paso a quirófanos inteligentes capaces de integrar información anatómica, predictiva y funcional en tiempo real.
No obstante, estos avances deben hacernos a reflexionar sobre los desafíos pendientes. La accesibilidad, la sostenibilidad económica, la necesidad de evidencia científica robusta y la formación homogénea seguirán siendo elementos fundamentales para garantizar un desarrollo equilibrado. El verdadero éxito de la cirugía robótica no será únicamente alcanzar procedimientos más sofisticados, sino conseguir que más pacientes puedan beneficiarse de ellos con seguridad, calidad y equidad. El futuro de la cirugía robótica no dependerá solo de los robots que utilicemos, sino de cómo decidamos integrar esta tecnología al servicio de nuestros pacientes y de nuestra profesión.